Fértiles valles y altos acantilados, curiosas formaciones rocosas y largas playas de arena: la Costa Brava es de una deslumbrante belleza. Vengan a descubrir el encanto único de esta “costa salvaje” en el marco de unas vacaciones de balneario inolvidables. Las tierras del interior y sus innumerables curiosidades históricas y culturales son igualmente interesantes de visitar, así como Girona, capital de la provincia homónima, donde podrán admirar la catedral, los baños árabes, la parte antigua, los museos y los animados paseos.
A 5 kilómetros del club-hotel Giverola se encuentra la pequeña población de Tossa de Mar, fundada hace más de siete siglos. Los testimonios históricos de esta época están presentes en todas las pequeñas callejuelas estrechas que atraviesan la “Vila Vella” con sus escaleras de pendiente pronunciada. El barrio de la “Vila Vella”, situado en la cima de un monte, es una verdadera joya de antiguas construcciones con ricas ornamentaciones. En Tossa, con sus numerosas galerías, bares, restaurantes y pequeñas tiendas que venden recuerdos y productos regionales, se respira un alegre ambiente de vacaciones. Sobre todo durante los meses de verano, las playas también presentan mucha animación. Pueden dejarse tentar, además, por una excursión por el mar a bordo de uno de los barcos que realizan el recorrido varias veces al día de Giverola a Tossa de Mar bordeando las escarpadas costas